TRES IDEAS PARA DIVERSIFICAR LOS INSTRUMENTOS DE SEGUIMIENTO DE LOS PROYECTOS

El trabajo por proyectos puede ser una metodología que aporte resultados muy constructivos y significativos en los procesos de enseñanza de nuestros alumnos de Primaria, pero para conseguirlo es importante que este proceso se regule y promueva el aprendizaje paso a paso y con consciencia.

Como ya vimos en el artículo «¿Qué es la evaluación formativa y formadora?», la evaluación formativa y formadora estará siempre presente en nuestros proyectos, pero ¿cómo hacemos que funcione?, ¿qué tipo de instrumentos podemos aplicar? En este artículo te ayudamos a resolver estas preguntas.

Las características de las herramientas de la evaluación reguladora

Los proyectos son sistemas vivos y por ello, a medida que vamos avanzando y el proyecto se va construyendo, puede pasar que lo que al principio estaba muy bien programado a la larga se modifique o cambie para adaptarse mejor al contexto y a los chicos y chicas. Es entonces cuando cobra mayor importancia la evaluación formativa y formadora y cuando tenemos que utilizar herramientas que nos permitan:
• Promover un seguimiento activo del trabajo de nuestros alumnos y alumnas.
• Desarrollar la autorregulación entre nuestro alumnado.
• Facilitar la toma de conciencia de lo que cada alumno y alumna va aprendiendo.

Rúbricas

Es imprescindible que a lo largo del proyecto se establezcan pautas de evaluación que ayuden al alumnado a reflexionar sobre su propio aprendizaje.
En Santillana Proyectos, al finalizar cada tarea contamos con las rúbricas propuestas en los cuadernos para facilitarnos esta tarea, pero también podemos variar el instrumento utilizado, por ejemplo:
• Un minicuestionario.
• Un checklist.

Bases de orientación

Este instrumento de la evaluación formativa y formadora sirve para orientar al alumnado sobre las tareas y actividades a realizar. También se lo conoce como guías de navegación o cartas de estudio. Se centra principalmente en responder a esta cuestión: ¿en qué debemos pensar o qué debemos hacer para resolver la tarea? Las bases de orientación permiten establecer pautas de actuación y promueven la mecanización de las actuaciones para interiorizarlas.

Para realizar una base de orientación, por ejemplo, si trabajamos en nuestro proyecto:

  1. Plantear la pregunta guía del proyecto: ¿Qué sabemos sobre la salud y el autocuidado?
  2. Dejar que los alumnos y alumnas piensen en cómo resolver la pregunta.
  3. Ayudarlos a organizar las preguntas que tienen que resolver: ¿Cómo cuidamos nuestra salud?, ¿Cómo debo lavar mis manos para evitar enfermarme?, ¿Quiénes nos cuidan y protegen?, ¿Cómo debemos alimentarnos?, etc.
  4. Los estudiantes pueden formular nuevas preguntas con respecto a su contexto: ¿Cómo debo cuidarme para no enfermarme debido al Covid-19?
  5. Elaborar un listado ordenado de las acciones que habrá que llevar a cabo.

Una vez consensuado con toda la clase lo que tendremos que resolver, podemos utilizar este listado para ir revisando si vamos avanzando correctamente o no en el proyecto.

Para guiar a nuestros estudiantes en la elaboración de la base de orientación podemos utilizar un organizador gráfico como el siguiente:

El portafolio o carpeta de aprendizaje

Además de la revisión de los aprendizajes, los alumnos y alumnas irán generando ideas, opiniones y reflexiones sobre lo que van aprendiendo. En el ejemplo: El Almuerzo Saludable, acabarán fijándose en si lo que comen en el comedor de la escuela, en casa, etc., es saludable o no. Estas reflexiones también forman parte del aprendizaje de nuestros alumnos, por lo que les podemos proponer que las guarden en su carpeta de aprendizaje.

Cuando el estudiante registra su propio avance, esto le permite monitorear y evaluar su proceso de aprendizaje, llevándolo hacia la reflexión y desarrollando cierta autonomía, asumiendo un rol activo en este proceso. Por su parte el docente cuenta con una mirada panorámica con respecto a cada uno de sus estudiantes, de tal forma que puede retroalimentarlos de forma más eficiente y personalizada.

Asimismo, este debe lograr ser un instrumento que permita evidenciar la metacognición, de tal forma que los estudiantes puedan no solo coleccionar evidencias sobre las sesiones, sino además registrar sus propias reflexiones sobre los aprendizajes logrados o en proceso, estableciendo las dificultades encontradas, así como las soluciones que brindaron a las diversas problemáticas planteadas.

Puesto que al elaborar el portfolio o carpeta de aprendizaje debemos adecuarnos a los diversos contextos y variantes que pueda presentar el proceso de enseñanza-aprendizaje, tendremos mucha flexibilidad para decidir cómo hacer el nuestro y si lo creemos conveniente podemos hacer algunos cambios en el camino. Para ello podemos utilizar como punto de partida la propuesta de cuaderno de equipo que tenemos en la guía didáctica de cada proyecto. A este cuaderno podemos ir añadiendo las autoevaluaciones de cada tarea, la base de orientación elaborada y su seguimiento y las reflexiones que vayan surgiendo.

Es importante orientar a los estudiantes sobre cómo realizar el registro y gestionar el portafolio en el contexto de la educación a distancia. Desde la virtualidad podemos elaborar un portafolio digital, de tal forma que tanto estudiantes como docentes puedan acceder a este registro constantemente y realizar las retroalimentaciones pertinentes. Para ello es necesario socializar previamente cómo será el proceso de evaluación de este recojo de evidencias y la estructura que tendrá. Por último, es una gran oportunidad para incorporar y acompañar en el desarrollo de las competencias transversales, tales como las referidas al uso de Tics y la autogestión del aprendizaje.

Si has utilizado alguno de estos instrumentos en los proyectos, cuéntanos cómo ha sido tu experiencia.



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